APOTEOSIS
Redi Kasther
Acababa de llegar, y salí
a centellear
ideas satélites en mi jardín.
Vi luces
sonido - sulfurosas, como de almizcle
descender
fugaces del techo magno del Océano nocturno.
Me hallé
solo y desnudo ante el manto eclipsado negro.
Aquel Cosmos
que me hizo Ser.
Redondeces
de grisú atómico
carcomieron
mi exótica y vaga meditación
metafísica
no super fluidal;
y me hallé
compartido por la Gran Duda,
por el Gran
Miedo y por el Gran Dolor.
Apacigüé mis
instintos científico - infantiles
con el
femenino dormitar sereno del vientre galáctico,
y me quedé a
esperar a que saliera el sol.
Más, no pude
extorsionar más
éste
entrañable sentimiento huérfano;
y en un acto
morboso pero irresistiblemente innato,
declaré mi
angustia infinita a las inmutables estrellas ígneas:
¡¡¡ EL UNIVERSO ES MIO !!!
y todo lo de él me pertenece...
(26 Mayo 1994)



No hay comentarios:
Publicar un comentario