sábado, 20 de agosto de 2016

Atardecer Cósmico (Poems Flychs, Editorial RIL, 2014)

Atardecer Cósmico
Redi Kasther

Dodo tomó el mando 
del pájaro estereoscópico metálico.
En un éxodo al infinito 
sobre mil etéreas nubes volamos.
La terrestre atmósfera, quedando atrás, 
la traspasamos;
y vibramos, y nuestros equipos aúllan. . .
 nos han mentido 
con su vaho de laureles de humo.


El planeta rocoso que llora pus y sangre,
sus humanas células lo han crucificado.
El planeta que vomita miserias y guerras,
un telegrama al Cosmos ha enviado:
“Me estoy quedando desnuda y seca,
me voy quedando sin vida . . .
mis hijos humanos me echan al olvido;
rascacielos bordan mi piel frágil,
y sobre mis aguas vierten su orina plástica
El telegrama urgente lo hemos interceptado.

Dodo salió a explorar la región ignota de nuestro Ayer.
Tu Ser, mi Ser, nuestro Ser,
son pedacitos invisibles de la Humanidad.

Los aparatos del Atómico Huevo estelar,
de pronto, han escupido sudores nitrogenados.
(Con un escalpelo de piel,
sujetado por nuestras brillantes manos plateadas,
recogimos aquellos guiños perpetuos
de electrónica orfandad).



Y tras la moribunda, la Celeste,
el Todo - Luminoso abrió sus fauces,
y la empezó a engullirla lentamente,
sin prisas, hasta devorarla por completo.
Yo miré la sublime escena que ya desaparecía;
y Dodo tomó el timón de la nave cósmica
y preparó los nucleares motores para regresar.
Yo suspiré añoranzas, Dodo salivó infancias;
y el astro rey derramó sus espadas de fuego. . .
El planeta marítimo lloraba. . .



Cada aurora había sido una esperanza,
y cada esperanza, una sonrisa más.
Hoy, ni Dodo ni yo sonreíamos;
sabíamos que éramos los Seres Mortales,
aquellos hijos de la moribunda.
Yo suspiré estrellas, Dodo escupió lágrimas;
y ambos fruncimos el ceño. . .
Y la mosca blanca retornaba.
Un nuevo atardecer cósmico moría,
y allá abajo, en la Tierra, nadie supo jamás nada.

 (Diciembre 1993)
(Poems Flychs, Editorial RIL, 2014)

No hay comentarios:

Publicar un comentario