Atardecer Cósmico
Redi Kasther
Dodo tomó el mando
del pájaro
estereoscópico metálico.
En un éxodo al infinito
sobre mil
etéreas nubes volamos.
La terrestre atmósfera, quedando
atrás,
la traspasamos;
y vibramos, y nuestros equipos aúllan.
. .
nos han mentido
con su vaho de laureles de
humo.
El planeta rocoso que llora pus y
sangre,
sus humanas células lo han
crucificado.
El planeta que vomita miserias y guerras,
un telegrama al Cosmos ha enviado:
“Me
estoy quedando desnuda y seca,
me voy quedando sin vida . . .
mis hijos humanos me echan al olvido;
rascacielos bordan mi piel frágil,
y sobre mis aguas vierten su orina plástica ”
El telegrama urgente lo hemos interceptado.
Dodo salió a explorar la región ignota
de nuestro Ayer.
Tu Ser, mi Ser, nuestro Ser,
son pedacitos invisibles de la
Humanidad.
Los aparatos del Atómico Huevo estelar,
de pronto, han escupido sudores
nitrogenados.
(Con un escalpelo de piel,
sujetado por nuestras brillantes manos
plateadas,
recogimos aquellos guiños perpetuos
de electrónica orfandad).
Y tras la moribunda, la Celeste,
el Todo - Luminoso abrió sus fauces,
y la empezó a engullirla lentamente,
sin prisas, hasta devorarla por
completo.
Yo miré la sublime escena que ya
desaparecía;
y Dodo tomó el timón de la nave
cósmica
y preparó los nucleares motores para
regresar.
Yo suspiré añoranzas, Dodo salivó
infancias;
y el astro rey derramó sus espadas de
fuego. . .
El planeta marítimo lloraba. . .
y cada esperanza, una sonrisa más.
Hoy, ni Dodo ni yo sonreíamos;
sabíamos que éramos los Seres
Mortales,
aquellos hijos de la moribunda.
Yo suspiré estrellas, Dodo escupió lágrimas;
Yo suspiré estrellas, Dodo escupió lágrimas;
y ambos fruncimos el ceño. . .
Y la mosca blanca retornaba.
Un nuevo atardecer cósmico moría,
y allá abajo, en la Tierra, nadie supo
jamás nada.
(Diciembre 1993)
(Poems Flychs, Editorial RIL, 2014)
(Poems Flychs, Editorial RIL, 2014)




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