Proclama
Redi Kasther
Cuando dejen de decirme “No lo hagas”;
cuando dejen de robarme mi mañana;
cuando dejen de juzgar mis palabras;
cuando dejen de intrusear entre mis sábanas...
Recién ahí permitiré seguir existiendo para ellos.
Cuando me dejen planear con mis propias alas;
cuando no me contagien con sus nostalgias;
cuando no me saturen con sus rabias;
solamente ahí, y no antes,
compartiré con ellos mis muchas esperanzas.
Mientras tanto espero, y mientras espero,
me voy deshidratando con la impotencia,
de impaciencia, y de deseos.
Ya no los quiero; por eso no los oigo, ni les temo.
No les creo...ni les miro a los ojos.
Me dan igual, porque destruyen
mis sueños,
mis fantasías de niño;
muchas de las cuales, por culpa de ellos,
me están prohibidas, no porque sean malas,
sino porque ellos quieren que yo
sea como todos los demás..
y que no juegue con tierra...que no salga a la calle...
que no vea mucha tele y que me ponga a estudiar...
¿Acaso alguna vez ellos han jugado conmigo de verdad?
¿Acaso lo que ven en televisión les hace pensar más?
Dudo de que cambien,
pero que al menos piensen, ¡sí!...¡que piensen!
Porque todos podemos pensar,
y con mucha mayor razón aquellos
que lo deben de hacerlo por
necesidad natural.
¡Sí!...que piensen que ellos también fueron una vez niños,
y que se acuerden que tenemos un corazón de cristal.
Frágil, pequeño, y lleno de sueños por realizar.
Mientras espero ese día, yo me intento rebelar;
más solo puedo en mi cama
acurrucarme...y llorar.
(1986)
(Poems Flychs, Editorial RIL, 2014)




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