domingo, 21 de agosto de 2016

Mía Madre (Poems Flychs, Editorial RIL, 2014)

MIA   MADRE
Redi Kasther

Quisiera no ser más. . .y nacer en tu pecho.
Columpiarme de eternidad en eternidad
en tus marchitos brazos celestes.
Beber de tus entrañas pudorosas
la savia casta que me dio la vida.
(Aquel goce perfecto,
 la unión de dos furtivos abrazos cautivos en una noche)
Sentirte toda mía. . . y yo todo tuyo.
Robarme el suspiro húmedo de tu monótono trajinar;
Robarme tu mirada cansada de amarme y quererme
y a mi lado caminar.


¿Por qué los hombres te pusieron " Madre ",
mujer sufrida y cansada?
¿Por qué los hombres te crucifican cada mañana,
mujer industriosa. . . fiel amante desechada?
¿Por qué los hombres ya no te quieren,
y muchos de tus hijos ya no te hablan ni te aman?
Por culpa de ellos estás muy cansada,
pero para ellos tú existes. . .
Aunque, a la distancia, ya no te veo, ya no te oigo. . .
Te has ido quedando en mi infancia. . .
¿Por qué tus caricias de alondra ya no me hablan?
¿Por qué tus besos de rocío ya no me buscan?
¿Por qué tus arrullos nocturnos han callado?
. . . me has robado mi Sinfonía,
la sinfonía alegre de mi infancia,
mi exquisita melodía que ensoñecía mis párpados ingenuos
de chiquillo travieso, de hombrecito pequeño,
de niño enamorado . . .
Mía Madre . . . ¿Por qué te has cansado?


Niña fuiste ayer, anciana hoy te ves.
Más. . . ¡ qué falsa verdad !
 Aún tú eres mi poesía pura, nata de mi dulzura;
fragancia sutil de un gorgorito otoñal que una vez floreció.
Tus cabellos empastados, color  "días de invierno",
son mis rosas verdes dormidas
esperando sonámbulas esperanzas
o la caprichosa primavera que vendrá . . .
Mía Madre. . . ¿Cuándo despertarán? . . .
. . por medio de tus luceros apasionados
descubro que despertaron ya,
hace ya diecisiete largos años,
encadenados con la semilla de Papá.
¡ Ya es muy tarde para ponernos a jugar,
y muy melancólico para poderlo olvidar !


Pero en mi piel, hija de tu piel,
han florecido tus humildes esperanzas y tus besos;
en mis ojos, breve transparencia de tu Ser,
han brotado tus perdidas lágrimas de niña;
en mis manos, heridas de jazmín,
se hallan las arrugas de tu cansado cuerpo;
y en mi corazón, embriagado de nuestro mutuo ayer,
han resucitado tus cabellos, tus finos cabellos negros.

Mía Madre, no te canses más.
¡ Mírame ! . . .
tal como soy, he renacido en tu tibio pecho.
Déjame peregrinar cadenciosamente en tu camino;
y tú,  tierna madre mía,
 duérmete entre mis brazos y mi armonioso silencio,
al compás del ronroneo doncel de mis ardientes besos . . .
que siempre fueron tuyos, y que hoy te los devuelvo
envueltos en infinita ternura y amor.


Así, madre mía,
podrás volar en completa libertad sin tristezas o pena alguna
por el florido paraíso inabarcable
de nuestros más apreciados y lindos recuerdos;
y yo, el niño tuyo que eternamente seré,
 te acompañaré en tu volar, haciendo realidad tus deseos;    
y por ti, y para ti, conseguiré el joyero cósmico
 en donde se hayan todas las estrellas del Magno Universo.

Y tu volarás libre, muy alto, allá, entre las revoltosas nubes,
por el fogoso celeste del abuelito Cielo;
 . . .y  quizás, algún día remoto, te podrán cortar las alas . . .
¡ Pero jamás el vuelo !
Mamá . . . ¡ Te  amo ! . . .
Mamá... ¡ Te quiero !


 (Julio 1991)
Poems Flychs, Editorial RIL, 2014) 

No hay comentarios:

Publicar un comentario